Tras la resaca del 38 Congreso y tras la pérdida de cierta ilusión por la renovación para el partido que suponía, bajo nuestro punto de vista, la mirada y postura de Carme Chacón volvemos con fuerza renovada para seguir luchando por una gestión más democrática en este modelo de partido.
Lo que permea de las diversas conversaciones mantenidas con compañeros que apostaban por el programa de Alfredo Pérez Rubalcaba, en mi opinión, era el miedo al cambio. Como animal de costumbres que es el ser humano la incertidumbre de no saber si un proyecto, por bueno que pueda ser o parecer, va a resolver los problemas que se ciernen sobre nuestro partido en la actualidad, nos hace echar un paso atrás y pensar que si siempre se ha seguido este modelo y hasta ahora nos ha resultado, ¿para qué cambiar? Pero siguiendo mi filosofía de vida y la del 48% de los delegados que pudieron decidir en el 38 Congreso, el que no arriesga no gana.
Centrándome en lo que fue la dinámica desplegada en el 38 Congreso del PSOE considero que fue un Congreso duro que, según las fuentes periodísticas, se llegó el jueves a Sevilla con una mayoría de delegados que apostaban por el proyecto de Carme Chacón, apostaban por un partido más en contacto con la realidad social (volver a las Asociaciones de Vecinos, a las AMPAS, a los colectivos de cada barrio, a las ONG’s),por un modelo fiscal más progresivo, por contar con las bases del partido y hacerles participes y miembros de la toma de decisiones en cuestiones como la elección de Secretario General, no solo del partido, sino también de las agrupaciones, por un contacto más directo de la Ejecutiva Federal con las Agrupaciones locales y Comités provinciales y regionales, es decir, por abrir el partido a una democracia de participación frente a esa democracia de control, como bien nos explica José Vidal-Beneyto, de la que hablan que resta capacidad a la movilización ciudadana.
Pero conforme avanzaban las horas la campaña gestionada por Alfredo Perez Rubalcaba daba sus frutos. De esta manera se llegó al sábado y al momento de la elección de Secretario General para los próximos años en el partido. Tras la votación, los 955 delegados que representaban a 216.952 militantes cotizantes, decidieron que la mejor opción era la gestión que presentaba Alfredo Perez Rubalcaba, aunque tan solo los distanciaba 22 votos de diferencia.
Dirimido el tema principal del Congreso, aunque no debiera ser solo este, se pasó al debate y votación de enmiendas a la Ponencia marco. Una desilusión más: se perdía la enmienda para que el Secretario General del Partido fuera elegido por sufragio universal. Por otro lado, se aprobó la enmienda de primarias abiertas pero la forma de las mismas se reservó para una posterior Conferencia política.
A pesar de que nuestro modelo de partido no ha sido apoyado por la mayoría necesaria para ponerlo en práctica, el PSOE ha decidido que modelo de partido quiere para los siguientes años y como militantes comprometidos con nuestro partido que somos seguiremos subidos al barco para aunar fuerzas y proseguir en este proyecto socialista en el cual creemos. Ahora toca trabajar y en ello vamos a seguir, trabajar para mejorar y cambiar nuestro partido.

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